diumenge, 13 de març del 2011

Tiempos de preguntas y reflexión

Cuando acabaron las sesiones de quimio, me llamaron para programar una segunda intervención, que sería el 5 de mayo de 2010.
Entonces empezaron las preguntas.

¿Por qué a mí? El cáncer, los accidentes de coche... Yo siempre pensé que les pasaban a los demás. No había respuesta. Me había tocado a mí, y ajo y agua.

Lo bueno de que te pase esto, es que cambia tu manera de ver las cosas y todo lo que te rodea es maravilloso. Encuentras más guapa a las personas y aprecias cada gesto, cada mirada, cada abrazo... El subconsciente cree que pueden ser los últimos abrazos y los atrapas fuertemente. Las cosas que antes te agobiaban ya no son para tanto y vives el día. Sigues sonriendo.

El miedo vivía conmigo y lloraba pensando en el quirófano, pero sabía que saldría adelante.

2ª Intervención.

El 5 de mayo me volví a despedir de los míos, camino del quirófano, ésta vez algo más nerviosa que la anterior. Tras ocho horas de intervención, me llevaron a Cuidados Intensivos y durante el trayecto, oía voces a lo lejos que me decían que ya no había más quimioterapia. Me relajé, todo parecía haber ido bien. Recuerdo más o menos a mi madre, a mi hermano y sobretodo a Rafa y a Marisa, que me cogían de las manos.

Fue desagradable el despertar, estaba incómoda y además no veía bien. Rafa dijo que mi ojo izquierdo parecía el de un camaleón, se iba sólo, y no té que el equilibrio no estaba bien.

Cuando me quedé sola, aquello me pareció el sitio más feo del mundo, y la noche no acababa de pasra nunca. El trato fabuloso, pero yo quería salir de allí.

Cuando se hizo de día, y antes de llegar a la habitación, mi hicieron otra resonáncia. Fué una experiencia muy dramática, mucha calor, mucho agobio, y además me dolía tremendamente la herida.

En días posteriores ya me dí cuenta, por la pérdida de equilibrio, que ésta recuperación no iba a ser tan fácil como la anterior.
Hubo cúmulo de líquido en la herida y me tuvieron que poner un drenaje lumbar para extraerlo. La immovilidad era complicada. Por lo demás, todo bien, conocí a mucha gente y el trato de les enfermeros/as de la planta 10 fue excelente, siempre había alguien que me hacía sonreir.

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