diumenge, 20 de febrer del 2011

Tiempo de relax

Después de la operación estaba más viva que nunca, mi mirada era brillante, pero todo aquello sólo había empezado.

Veinte días más tarde, llamó el doctor Cabiol y el diganóstico era un Meduloblastoma Infantil, que por ende, era maligno.

Rafa me acompañó ese día y por un momento me sentí hundida, le cogí de la mano y eché una lágrima. Le dije al doctor: -"Bueno, lo superaremos." Pero tenía miedo, mucho miedo. Pensaa en el dolor físico y psíquico que esto iba a implicar a mí y a mi família. Se tramitaron los papeles para la quimioterapia y, aún sigo creiendo que fue el momento que más lloré. Mi idea era volver a mi puesto de trabajo lo antes posible y en ese momento, por muy bien que fuera todo, estaría con esto, como mínimo, dos años.

De todas maneras intenté disfrutar de esos días hasta empezar el tratamiento, y me dió por comer, creyendo que sería lo mejor para estar fuerte. Todo el mundo adelgaza con un cáncer, y voy yo, y hago lo contrario, con lo que cuesta perder unos kilos.

En la visita al oncólogo se decidió empezar el tratamiento el día 21 de diciembre, y hacerla los cuatro días siguientes a partir de ese. Así pues, se acabó la primera sesión el día de nochebuena.

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