diumenge, 13 de febrer del 2011

Primera intervención


A las 8 de la mañana del día 6 de octubre vinieron a buscarme. Conmigo estaban Rafa, mamá, papá, mi hermano Joan y el tiet Manolo. Me despedí por un rato, con mucho miedo, pero sin demostrarlo.

Entrar en el quirófano, preguntar nombres i charlar con todos. Ya no recuerdo más. 6 horas más tarde me despierto con un gran suspiro, en el quirófano, y lo que veo entre brumas y al final de una luz es a mis hijos. A mis hijos con un arroz con bogavante. Las enfermeras y el doctor Cabiol me dijeron que todo había ido bien y me relajé.

Me trasladaron a reanimación y estuve unas horas que pasaron rápido. El recuerdo más límpio que tengo es el de una enfermera, Mireia. Guapísima, con los ojos azules, pelo negro como el azabache, encantadora. Quando me fuí le dí las gracias y me pareció ver una lágrima de uno de sus ojos como el mar. Pasé a semiintensivos y el primero en aparecer fue el tiet, después papá, al que le quité el diario y se quedó impresionado por lo bien que estoy. Llega mamá y me emociona verlos juntos.

Cuando entra Rafa, ya me relajé, Dios, que mala cara tenía. Le abracé como pude. Supe podía vencer aquello, me sentí más viva que nunca. Se fueron los mareos y el dolor de cabeza.

La noche fue larga y pesada; estar enchufada por todos sitios no es agradable, pasé la noche esperando que amaneciera. Tenía mucha hambre.

Por la mañana, durante el aseo y para que todo sea completo me vino la menstruación. Un asco vamos. Pero feliz, pues ya me llevaron a la habitación, pedí el desayuno, que me sentó de maravilla. Después, pedí mi collar de perlas y mi maquillaje, no quería que me vieran como a una enferma, quería hacer buena cara y sonreír. Porqué además de estar viva, estoy bien.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada