diumenge, 27 de febrer del 2011

Sesiones de Quimio

Las sesiones de quimio fueron duras, muy duras, pero gracias a la simpatía y dedicación de las chicas del Hospital de día de la Mútua de Terrassa, todo fue más llevadero.




4-Enero-2010
Ha sido devastador, cansancio, mal estar, con la sensación de que no estaba en mi cuerpo. Hoy estoy bastante mejor, pero la semana del 25 al 30 de diciembre fue tremenda. Tenía pesadillas, no notaba ningún "caliu" en ninguna parte de mi cuerpo, ni tan siquiera la calidez de la cama. Todo era cuadrado y con esquinas. Ahora empiezo a reconocer mi cuerpo, que por cierto está como una bota, sobre todo la cara. También tengo la boca destrozada, micosis, pupas y dolor.
Tengo que pasar por la Oncolliga, quiero que me asesore una dietista y además veré como funciona una institución donde pensaba que nunca entraría.
5- Enero-2010
Hoy me he pasado con la infusión de maría. Me explico; tomo una o dos infusiones para estar más tranquila, y ciertamente me van muy bien, pero hoy he puesto más de la cuenta, no es que haya pasado nada malo, pero creo que andaba un poco bastante colocada. Pro primera vez en la vida he sabido lo que es aislarse, estando rodeada de mucha gente.
Me ha dado la risa floja y Eva, mi hija pequeña, que tenía análisis en el Cap, no sabía que pasaba. Se lo he explicado y la verdad que nos hemos reído muchísimo.
Hoy es el cumpleaños de mi marido Rafa, y se me ha caído el pelo. A pesar de que ya contaba con ello, ha sido sorprendente, que no traumático. El pelo volverá a crecer, yo me descincharé, y volveré a estar moderadamente bien cuando acabe este puto tratamiento.
La sonrisa no falta, y la fuerza menos.
11-Enero-2010
Estos días están siendo tranquilos, todo es diferente. Yo me siento como si estuviera haciendo todo de nuevo. Todo es más tranquilo, más pulido, no tengo prisa ni de recoger las cosas que hay en medio. Rafa, los niños y mamá se están portando como los mejores. Son mi grande apoyo.
4-Febrer-2010
Los días posteriores a esta sesión de quimio han sido malísimos. Mucho más doloroso que la primera vez, y totalmente diferente, así que todo lo que ya había asimilado no me ha servido de nada.
Cada día estoy más cerca de estar curada, pero estoy tan cansada que parece que nunca estaré al cien por cien, y  me agobia no poder hacer las cosas que deseo.


Estas fueron las dos primeras sesiones de quimio, las otras dos fueron más suaves. 

diumenge, 20 de febrer del 2011

Tiempo de relax

Después de la operación estaba más viva que nunca, mi mirada era brillante, pero todo aquello sólo había empezado.

Veinte días más tarde, llamó el doctor Cabiol y el diganóstico era un Meduloblastoma Infantil, que por ende, era maligno.

Rafa me acompañó ese día y por un momento me sentí hundida, le cogí de la mano y eché una lágrima. Le dije al doctor: -"Bueno, lo superaremos." Pero tenía miedo, mucho miedo. Pensaa en el dolor físico y psíquico que esto iba a implicar a mí y a mi família. Se tramitaron los papeles para la quimioterapia y, aún sigo creiendo que fue el momento que más lloré. Mi idea era volver a mi puesto de trabajo lo antes posible y en ese momento, por muy bien que fuera todo, estaría con esto, como mínimo, dos años.

De todas maneras intenté disfrutar de esos días hasta empezar el tratamiento, y me dió por comer, creyendo que sería lo mejor para estar fuerte. Todo el mundo adelgaza con un cáncer, y voy yo, y hago lo contrario, con lo que cuesta perder unos kilos.

En la visita al oncólogo se decidió empezar el tratamiento el día 21 de diciembre, y hacerla los cuatro días siguientes a partir de ese. Así pues, se acabó la primera sesión el día de nochebuena.

diumenge, 13 de febrer del 2011

Primera intervención


A las 8 de la mañana del día 6 de octubre vinieron a buscarme. Conmigo estaban Rafa, mamá, papá, mi hermano Joan y el tiet Manolo. Me despedí por un rato, con mucho miedo, pero sin demostrarlo.

Entrar en el quirófano, preguntar nombres i charlar con todos. Ya no recuerdo más. 6 horas más tarde me despierto con un gran suspiro, en el quirófano, y lo que veo entre brumas y al final de una luz es a mis hijos. A mis hijos con un arroz con bogavante. Las enfermeras y el doctor Cabiol me dijeron que todo había ido bien y me relajé.

Me trasladaron a reanimación y estuve unas horas que pasaron rápido. El recuerdo más límpio que tengo es el de una enfermera, Mireia. Guapísima, con los ojos azules, pelo negro como el azabache, encantadora. Quando me fuí le dí las gracias y me pareció ver una lágrima de uno de sus ojos como el mar. Pasé a semiintensivos y el primero en aparecer fue el tiet, después papá, al que le quité el diario y se quedó impresionado por lo bien que estoy. Llega mamá y me emociona verlos juntos.

Cuando entra Rafa, ya me relajé, Dios, que mala cara tenía. Le abracé como pude. Supe podía vencer aquello, me sentí más viva que nunca. Se fueron los mareos y el dolor de cabeza.

La noche fue larga y pesada; estar enchufada por todos sitios no es agradable, pasé la noche esperando que amaneciera. Tenía mucha hambre.

Por la mañana, durante el aseo y para que todo sea completo me vino la menstruación. Un asco vamos. Pero feliz, pues ya me llevaron a la habitación, pedí el desayuno, que me sentó de maravilla. Después, pedí mi collar de perlas y mi maquillaje, no quería que me vieran como a una enferma, quería hacer buena cara y sonreír. Porqué además de estar viva, estoy bien.

dijous, 10 de febrer del 2011

Escribir en una hoja en blanco da un poquito de miedo. Pero ahí va. (Aunque no esté demasiado bien escrito.)

He tenido un cáncer, en principio ya superado.

El día 2 de octubre del 2009 mi vida cambió. Me hicieron un TAC y el resultado fue un tumor cerebral. Después de ingresar en urgencias vino Francesco (un italiano guapísimo), el neurocirujano. Se sentó y me dijo que tenía una lesión en el cerebro. A pesar de imaginar lo que era, fui muy preguntona y le dije -¿Una lesión? ¿Y eso qué es?
Para mí una lesión es un brazo roto. Contestó que la lesión era un tumor cerebral.

Lo primero que pensé fue en mis hijos, que podían quedarse sin madre, sólo durante un momento, pensé en Rafa, que estaría muy perdido sin mí, y en el arroz con bogavantes que todavía no había provado.
En morirme pensé sólo un segundo, y pensé: -El bicho este no podrá conmigo, en breve todo volverá a ser normal.

Mi madre, sentada a mi lado, se iba a morir. Así que saqué fuerzas de donde no tenía y le dije que sería yo quien enterraría a la otra, no al revés. La mandé para casa, a hacerle la comida a los niños, y a que avisara a Eva, mi hija pequeña, para que viniera.
Cuando marchó me hundí un poco, sólo un poco, y lloré con el doctor.

Después de llorar, empecé a organizar lo que necesitaba, así que en una hoja de la agenda apunté todo lo que Eva me tendría que traer. Llegó al cabo de un rato, con su amiga Anna. Lloramos las tres, abrazadas. Lo justo, pero con intensidad. Al rato apareció Marina, alguien que ha sido muy importante en este proceso, Gracias Marina.
Mi hijo mayor, Marc, estaba un poco fuera de juego, no acababa de creerse lo que pasaba y al poco de marchar él, llegó Rafa.
Rafa, mi compañero, mi marido, mi vida.
No sé qué hubiera hecho de no tenerlo cerca. Todo hubiera sido muy difícil. Gracias por estar siempre a mi lado, por cuidarme, por quererme tanto.

Más tarde y poco a poco, se enteraron papá, los amigos, el resto de la familia y mis compañeros de trabajo.
Era viernes, así que tenía el fin de semana por delante. La operación estaba programada para el lunes 6 de octubre, el lunes siguiente. El viernes, más tarde, llegó el neurocirujano que me operaría, el doctor Cabiol.
Entro en la habitación, algo despistado, porqué al entrar en la habitación sólo vió a alguien de pie, con un pantalón rojo y recién maquillada. Lo primero que dijo fue: -No sé que hay allí dentro, pero con tu actitud, tienes el 70% de la enfermedad curada.
Le cogí las manos y le susurré: -Ahora estoy en tus manos, nunca mejor dicho. (Es un hombre encantador)

El fin de semana fue agotador, mucha gente que es lo que quería, y pocas lágrimas, porqué si no lloraba yo, no lloraba ni Dios.